Cómo convertí mi blog en un negocio rentable

Siento no haber sido capaz de pensar un título más original pero es el que mejor refleja la historia que te voy a contar hoy. Seguramente estarás igual de aburrido que yo de ver por la red artículos con un título parecido a este. Gente explicando cómo petarlo en 3 meses, conseguir más de 1000 suscriptores y no sé qué otras milongas.

Te aviso desde ya que este artículo no va de eso. No tengo ninguna intención de venderte un método milagroso ni nada parecido. Si llevas un tiempo leyendo este blog ya sabrás que eso no va mucho conmigo. Lo cierto es que tampoco soy muy dada a hablar de cosas personales aquí pero hoy voy a hacer una excepción.

Mi primera web: un blog de arquitectura

Como posiblemente ya sabrás, en realidad soy Arquitecta. Una profesión maravillosa que se ha convertido en un circo, pero esa es otra historia. En 2013 me dio un ataque de locura y decidí abrir un blog de arquitectura para probar. La idea no era buena se mire por donde se mire.

Estaba cansada de mi trabajo. Además de dibujar, me pasaba todo el día peleándome con gente sobre temas tan trascendentales como si el vidrio de una fachada era verde azulado o azul verdoso. Te aseguro que no lo digo en broma. He visto a gente gritar barbaridades que no oyes ni en un Madrid-Barça.

Como vía de escape de mi trabajo (de arquitecta) voy y abro un blog de arquitectura, ya lo sé, un plan genial. La idea era un despropósito y el blog no funcionó pero yo descubrí una nueva pasión, el diseño web.

Siempre he sido muy cabezota y perfeccionista en extremo, así que no paré hasta que conseguí que aquella primera web tuviera la imagen que quería. En ese proceso, que fue largo, duro y doloroso, aprendí a diseñar una web desde cero. Estudié programación y mil cosas más solo porque me gustaba. Al final conseguí tener una web súper bonita, pero para entonces ya me había dado cuenta de que la temática elegida no me convencía. La había elegido por inercia no por convencimiento.

Mis primeros encargos de diseño web

Esa primera web quedó tan guay que gracias a ella llegaron mis primeros encargos de diseñadora. Tenía un trabajo fijo bien pagado pero el dinero extra me venía bien y, para qué engañarnos, siempre me han gustado los retos así que acepté.

Mis primeros encargos fueron diseñando webs para estudios de arquitectura y colectivos parisinos. El resultado fue muy bueno y el trabajo me gustó, así empecé a pensar que quizá se podía vivir de eso. La idea fue creciendo en mi cabeza y finalmente decidí abrir este blog.

La verdad es no sabía muy bien cómo llamarlo. No quería usar mi nombre (me daba vergüenza) pero tampoco quería aparentar que era una súper agencia cuando estaba yo sola. Al final elegí GlopDesign que en realidad es un juego de palabras con mis apellidos. Desde tiempos inmemorables era Elena Glop en Facebook, así que pensé que era lógico nombrarlo por el que había sido siempre mi apellido online. Pequeña sorpresa, no me llamo así por el blog, el blog se llama así por mí 😉

Llegó GlopDesign

Después de muchas dudas y de retrasar el momento indefinidamente, en 2015 por fin lancé la web. La monté con toda la ilusión del mundo y empecé a publicar los primeros artículos en el blog. Siempre te estoy dando la paliza con lo de ser constante y la verdad es que yo no lo era nada.

Escribía cuando podía y sobre lo que se me iba ocurriendo. Compartía el contenido en las redes sociales, en las que siempre he estado bastante activa, y poco más. No organicé campañas de marketing carísimas. No preparé una elaborada estrategia de SEO. Tampoco hice ningún curso online en el que por el módico precio de mil euros me dijeran que valgo mucho. Eso ya me lo dice mi madre gratis.

Milagrosamente, sin hacer nada de todo eso, llegaron los primeros encargos a través de la web. Trabajé duro, diseñando webs y siguiendo como arquitecta al mismo tiempo. Aprendí muchas cosas por el método ensayo-error y leí todo lo que encontré que me parecía útil.

Estaba claro que no podía mantener ese ritmo mucho tiempo. Tarde o temprano tendría que elegir uno de los dos y elegí GlopDesign. Hacía tiempo que estaba harta del otro trabajo y lo único que me impedía emprender por mi cuenta era el miedo. Al final me armé de valor y me lancé a la aventura.

Imagen profesional

Lo primero que hice para profesionalizar el blog, fue cambiar el diseño para darle una imagen más profesional. Me quité la vergüenza y me animé a aparecer por aquí mostrando la cara en la portada. Además, seguí promocionando el blog en las redes sociales como siempre había hecho.

También decidí que tenía que empezar a organizarme mejor. Parece obvio pero es una tarea bastante complicada. Decidir sobre qué temas quería escribir con meses de antelación y programar un calendario de publicaciones era prioritario. Además, empecé a trabajar con Asana y Google Calendar para organizar las entregas y fechas de los proyectos en los que trabajaba.

Ha sido un año de mucho trabajo, de dudas e incertidumbre, pero puedo decir muy contenta que ha merecido la pena. Me alegro infinito de haber creado ese primer blog de arquitectura porque sin ese primer paso no habría llegado hasta aquí.

Conclusiones

Ningún curso, ni truco milagroso te va a llevar hasta la cima en unos meses. Al menos así lo creo. Haz algo que te guste, trabaja duro, aprende todo lo que puedas y sé paciente, al final los resultados llegan. Es verdad que hay muchos momentos de dudas, inseguridades e incertidumbres, piensa que forman parte del proceso. Yo he tenido la inmensa suerte de tener a mi lado a un compañero de viaje que ha creído en mí y me ha apoyado y animado en todo momento. Nunca se lo podré agradecer suficiente.

Esta es mi pequeña historia. Hoy he querido compartirla contigo para que veas que haciendo lo de «toda la vida» también se puede conseguir. Ahora se cumple un año desde que decidí dedicarme a tiempo completo al blog. Y lo mejor es que la historia continúa…

9 comentarios en “Cómo convertí mi blog en un negocio rentable”

  1. Me ha gustado mucho tu historia, y sobre todo que la cuentas desde la humildad y la cercanía. Esta claro que no hay nada milagroso hoy en día más que el trabajo duro. Enhorabuena y espero que esté sea el primer año de muchos!

    1. ¡Hola Agurtzane! Me alegra mucho que te haya gustado el post. No conocía tu web pero he visto tus ilustraciones y me he enamorado. Enhorabuena a ti también porque haces un gran trabajo 😉

  2. Carolina Durango

    Qué bonito Elena… Te admiro y me algro mucho por tí!! Te deseo lo mejor,un fuerte abrazo desde Murcia 🙂

    1. Carol, muchas gracias!! Qué ilusión más grande verte por aquí 🙂 Te mando muchos besos desde París, a ver si nos vemos pronto ??

  3. Ay Elena, me reí un rato con lo del color del vidrio porque yo he vivido unas cuantas similares de esas. Pero no trabajando sino estudiando… y me fue suficiente para saber que (aunque nuca se puede decir nunca) lo mío no es trabajar en ningún estudio de arquitectura. Demasiado elitismo, demasiado postureo y demasiada competitividad mala. Aunque estoy generalizando mucho, lo sé. Pero acabé tan cansada que, de momento, lo quiero lejos.

    Por otro lado, me siento tan identificada contigo… Yo también decidí abrir mi blog para compartir con el mundo mis ideas, en mi caso sobre interiorismo y decoración. Que no estudié arquitectura por pasión sino porque era la única opción cuando empecé. Hoy, reconozco que esta licenciatura me ha proporcionado muchas habilidades. Y me alegra haberla estudiado. Pero no volvería atrás.

    Digo que me siento identificada porque, abrir mi blog, me hizo ver con claridad el camino que quiero recorrer. Soy feliz, vivo esa felicidad de «lo hago aunque no cobre».

    No quiero alargar más mi testamento, ¡enhorabuena por lanzarte y por la tienda!.

    Un abrazo.

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