La locura colectiva de regalar contenido online

En el inicio de los tiempos, antes de Facebook, Instagram, las stories y los directos, solo existían los blogs como medio de comunicación online. Ahora el abanico de posibilidades es inmenso y para variar se nos está yendo de las manos. Compartir contenido de valor en el blog, regalar un ebook a los suscriptores, hacer stories todos los días y un directo de vez en cuando. La mayoría de las veces todas estas acciones acaban siendo un sin sentido. Al entrar en el bucle de, «como todo el mundo lo hace…», es fácil terminar actuando sin una estrategia definida ni objetivos marcados. De nada sirve hacer un directo o hincharte a publicar stories si no consigues que tus seguidores realicen una acción concreta.

Además, a eso se suma que la gente se está mal acostumbrando a recibir contenido gratis porque sí. Últimamente, no paro de ver en las distintas redes sociales, a gente indignada porque alguien ha querido cobrarle por un producto o servicio. Parece que nos hemos acostumbrado a que nos den contenido gratis y cuando hay que pagar nos ofendemos. En realidad debería ser al revés. Deberíamos valorar el contenido gratuito por lo que es: tiempo, esfuerzo y trabajo.

Está claro que la palabra «gratis» tiene un poder de atracción grande, pero sinceramente creo que se nos está yendo la pinza con este tema. La avalancha de información que recibimos diariamente no para de crecer y cada vez es más difícil separar lo que interesa de lo que no. Por eso cada vez es más importante saber diferenciarse y evitar caer en el bucle del contenido gratis que está devorándolo todo.

Está mal visto cobrar por tu trabajo

Una de las consecuencias de ofrecer constantemente contenido de valor sin pedir nada a cambio, es que corres el riesgo de que te acaben confundiendo con una ONG. Puede que te sorprenda (o no) pero esto es mucho más normal de lo que parece. Ahora resulta que si ofreces contenido gratis de vez en cuando para ganar visibilidad luego no tienes derecho a querer cobrar por tus servicios. Como lo oyes.

Hace unos meses viví en mis propias carnes una situación de este tipo. En ese momento regalaba un ebook a los suscriptores de la newsletter, un lead magnet de toda la vida, que promocionaba a través de Facebook. Una chica vio el anuncio, decidió entrar en la web e imagino que se puso a navegar por ella. Entonces debió descubrir mi ebook (el que no es de regalo) «Emprender online sin morir en el intento» y se ofendió mucho porque tenía un libro por el sí cobraba. No solo expresó su indignación en Facebook, sino que me escribió un email para darme sus quejas.

El tema me pareció bastante surrealista y a la vez me puso triste pensar que mi trabajo era tan poco valorado. Le respondí al email de forma educada explicándole que tenía dos ebooks, uno gratuito y otro de pago. Además, le puntualicé que si quería podía descargar el gratuito y luego darse de baja de la newsletter, que nadie le obligaba a quedarse. Por último, le pedí que la próxima vez antes de escribir un email así se pensara las cosas dos veces, explicándole que detrás de ambos ebooks había mucha ilusión y horas de trabajo que ella no había sabido valorar. Nunca me contestó.

El amigo pagafantas

Otro de los problemas al que te puedes enfrentar si ofreces contenido de valor de forma regular es el de convertirte en el amigo pagafantas. ¿Y esto que quiere decir? Pues que si acostumbras a la gente a dárselo todo gratis, cuando llegue el momento de querer venderles tus servicios no lo van a entender. Este fenómeno se está extendiendo cada vez más generando olas de indignación (ironía on).

Ya he leído en varios sitios a gente quejándose de que fulanito ha intentado venderles algo después de regalarles varias cosas. El discurso es un poco el siguiente. ¿Cómo se atreve? Te regala contenido de valor durante un mes entero y luego te das cuenta de que lo único que quería era venderte un curso. ¡Qué poca vergüenza!

Vamos a ver señores. Sería de tener poca vergüenza si el contenido regalado fuera de mala calidad. O si se utilizaran mensajes engañosos o confusos para atraer tu atención. Si alguien se lo curra un montón para ofrecerte información que tú necesitas y después quiere aprovechar el tirón para venderte algo, ¿qué tiene de malo? Esa persona, igual que tú, tiene que pagar el alquiler y comprarse comida. Hasta donde yo sé, la forma honrada de ganar dinero es cobrar por tus productos o servicios así que no sé a qué viene tanta indignación.

Conclusiones

El auge de las redes sociales y de los nuevos formatos de comunicación, nos ofrece infinidad de posibilidades que hay que saber gestionar sin volverse loco. Antes de realizar cualquier acción es importante tener una estrategia clara. Como decía al principio, de nada sirve hacer un directo si no has definido previamente tus objetivos. Y sobre todo, no tiene sentido regalar contenido, información, tiempo, horas de trabajo porque sí. Este tipo de acciones deben formar parte de un plan.

Por último, todos debemos hacer un ejercicio interno para quitarnos el miedo a vender. Hay que desterrar la mentalidad de que vender está feo porque no es así. Muchas veces las barreras las ponemos nosotros mismos, preocupándonos en exceso por lo que dirán o pensarán los demás.

4 comentarios en “La locura colectiva de regalar contenido online”

  1. Se ve que mucha gente tiene un troll dentro, está claro, sí que es cierto que alguna vez yo me he visto en que te registras en una web por el lead magnet, el contenido gratuito no valía para nada, tan solo autobombo y que además luego las newsletters eran diarias rozando el spam, pero vaya, que te das de baja y tan contentos…

    1. Elena Guirao

      ¡Hola Esther! Sí que es verdad que a veces el contenido gratuito deja bastante que desear pero como dices te das de baja y ya está. De todas formas lo que quería exponer en este artículo era justo lo contrario, cada vez se regala más contenido de valor y esto hace que muchos se piensen que todo es gratis, eso no puede ser…

  2. Enhorabuena por el post Elena, está genial! Creo que hay una tendencia generalizada a no valorar el trabajo de los demás que me parece bastante grave… Se cuestiona antes el precio de un servicio que la calidad del mismo, tendiendo siempre a buscar lo más barato aunque a la larga salga más caro. Creo que nos hemos dejado llevar demasiado por la moda del usar y tirar y esto nos está afectando en todos los ámbitos. Muchas gracias por compartir contenido de valor gratuito con nosotros! Yo personalmente leí tu libro gratuito y fui corriendo a por el otro! (que por cierto, aún no he tenido tiempo de leer pero estoy segura de que me va a ser muy útil).
    Saludos de una arquitecta en Manchester!!

    1. Elena Guirao

      ¡Hola Lydia! Muchas gracias por tus palabras, llevas razón en que la moda de usar y tirar ha llegado muy lejos aunque lo peor de todo es que no tiene pinta de que vaya a parar… Espero que te gusten los libros y te sean de utilidad 😉

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